31 ago. 2017

Como me siento tras el aborto y el nuevo embrazo

Esto es una montaña rusa, no tiene otra explicación.
Unos días estas arriba, bien, alegre, confiada, positiva, y otros días estas cuesta bajo, negativa, triste, teniendo pensamientos que para nada son así, pero en ese momento los tienes.
No sabéis la de veces que me puedo preguntar en esos días de bajón, si querré igual a este bebe, si no sera un sustituto para hacerme sentir bien.

Y si me sincero al cien por cien he llegado a pensar que no quiero que sea niño porque me recorrerá el sentimiento de que es el sustituto.
Así de duro y triste llego a tener los días, y acabarlos sintiéndome culpable por pensar todo eso, porque en el fondo se que no es así.
Este bebe es un nuevo bebe, al que querré por igual, sea niño o niña, tendrá su lugar en mi corazón igual que lo tiene su hermano Sven.
Hoy que es uno de esos días buenos me he animado a escribir todo esto, porque se que saldrán cosas positivas que son mas ciertas que las negativas que se me pueden pasar por la cabeza.
Porque muchas mamas ya me han dicho que se les quiere igual, que el corazón tiene cabida para los hijos en partes iguales.

Ademas escribo todo esto para hacer ver que todos estos pensamientos malos son normales, que se tienen y no pasa nada. No pasa nada si te desahogas y sabes salir de ahí, porque no vale hundirse, no vale no saber salir de ahí.
Yo he aprendido y sigo aprendiendo a dejar fluir los sentimientos, tanto buenos como malos, y es lo mejor que me funciona para llevar la muerte de mi hijo. Porque nunca se olvida.
No hay día que no le recuerde o piense en él. Y no me pone triste, no siempre que pienso en él me pone triste, ya tengo mas fácil pensar en todo lo bueno que me enseño y me regalo. Cada detalle bonito que me regalo lo tengo bien grabado y por eso lo recuerdo todos los días, porque en el fondo me hace feliz, y para nada se merece que le olvide.



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